Características

  • Voluntariedad: las partes son libres de someterse a la mediación, de desistir en cualquier momento y de alcanzar los acuerdos, conforme a derecho, que estimen oportunos. El proceso de mediación puede ser suspendido a petición de una de las partes o de los dos, o de la persona mediadora.
  • Imparcialidad: El mediador no defiende los intereses de una de las partes ni la representa, sino que entre sus funciones destaca la de asegurar de que se tengan en cuenta los intereses de las dos partes, de que se respeten sus distintos puntos de vista y de que se preserve la igualdad de las mismas en la negociación.
  • Neutralidad: El mediador ayuda a alcanzar los acuerdos sin imponer solución alguna, ni medida concreta.
  • Confidencialidad: en la medida en que en el proceso de mediación se puede revelar información confidencial, la persona mediadora y las partes han de mantener el deber de confidencialidad en relación con la información de que se trate. Los informes que se elaboran a lo largo del proceso de mediación tienen carácter reservado.
  • Buena fe: los participantes en la mediación actuarán según las normas de la buena fe: la comunicación ha de ser respetuosa, evitando malos tonos y juicios de valor.
  • Autocomposición del conflicto: la solución no viene impuesta por terceros (como en el proceso judicial o en el arbitral), sino que la solución es negociada, asumida y acordada por las propias partes.
  • Colaboración de las partes: el desarrollo de la mediación promueve la colaboración y apoyo permanente entre la persona mediadora y ambas partes.

 

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